Tarde de cultura con Berto Romero: El consuelo del labriego.
Berto Romero es uno de los humoristas más reconocidos de los últimos dos años, el cual gracias a su colaboración con Buenafuente (otro día hablaré de él) ha alcanzado la fama que tan meritoriamente le correspondía, tanto a él como a su equipo.
Y digo equipo porque me considero fan de El Cansancio, grupo teatral donde milita y suele ser la cara más reconocible. Pero sus compañeros (Ivan “El Lagarto” como músico, Rafel Barceló como guionista que siempre la lia y Miquel Company como voz en off) siempre van con el, aunque la gente no se de cuenta. ¿Recordáis el mítico anuncio del SEAT Makinero? Es de ellos.
Les conocí allá por el 2003-2004, cuando en RNE4 (la emisión de Radio Nacional solo para Cataluña) realizaban su divertido e imprescindible “Una mala tarda la te qualsevol”, un magazine ficticio que llegó a recibir una mención de honor al programa más innovador por parte de la Radio Associació. Desde entonces, soy un ferviente fan de sus trabajos y, aunque el público en general solo parece conocer a Berto, creo que por fin han recibido el reconocimiento que se merecen.
Entrega del premio. Sí, Berto Romero (como saben
los que han visto “La apoteosis necia” no necesita gafas).
Ahora Berto El Cansancio está preestrenando un nuevo espectáculo: El consuelo del labriego, un show parecido a La apoteosis necia, pero con un nuevo contenido. Tuve la suerte de ir a verlo el pasado domingo (¿Barsa-Madrí? ¿Que es eso?) con un amigo del programa y, aunque aseguran que aún falta tiempo para ver la versión final y que siguen afinando el texto (y que reconocí 5 ó 6 chistes reaprovechados de unos monologos de Berto en BTV, muy poco conocidos por el público en general), la obra es muy solida, muy interesante, y la hora y cuarto que dura te lo pasas en grande.

Berto y El Lagarto reciben unos muy merecidos aplausos.
Haceros un favor. Si tenéis la oportunidad de acudir a otro de sus preestrenos, id. Y si podéis ver La apoteosis necia, un espectáculo absolutamente redondo, acudid también.
Por cierto, tenía a Buenafuente sentado detrás mio. ¿Es o no es estar en buena compañía?




